Tanto la naturaleza que domina la Serra de Tramuntana, con sus olivos, matas y fauna autóctona, como las respetuosas intervenciones humanas que han tenido lugar en ella, son ingredientes indiscutibles de un paisaje único en el mundo. Alojarse en la Serra de Tramuntana significa despertar con la posibilidad de disfrutar de panorámicas deslumbrantes y disfrutar de todo tipo de excursiones con un elemento en común: que se convierten siempre en recuerdos inolvidables.